Tradiciones de Pascua – sobrias y a la vez dulces

La Pascua en Ibiza es una experiencia fascinante que tienes que vivir (al menos) una vez en la vida. Semana Santa, esta festividad que dura toda una semana, está marcada por una serie de procesiones sombrías y a la vez llamativas por todos los pueblos y aldeas de la isla. Con un aire misterioso de silencio, ocasionalmente acompañado por el dulce sonido de las campanillas, los participantes se visten con túnicas negras, blancas y violeta y capirotes cuyo origen se remonta al medioevo, portando velas y figuras religiosas de iglesia en iglesia desde el atardecer a bien entrada la noche.

Dalt Vila, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es el lugar más impresionante para presenciar este espectáculo misterioso y a veces inquietante, y la Semana Santa es uno de los periodos más bonitos de año para hacer un viaje a la isla blanca en temporada baja. Cas Gasí proporciona un antídoto perfecto a la sobriedad de la Semana Santa, compartiendo sus propias tradiciones pascuenses -procedentes del legado alemán y austriaco de Margaret-  con sus huéspedes.

La noche antes del Domingo de Pascua la propietaria Margaret toma los mandos de la cocina para elaborar su brioche dulce anual en forma de conejito para la mañana siguiente – el embriagador aroma de los dulces recién salidos del horno por las salas de estar enfatiza esa sensación de que te encuentras en tu segundo hogar.

Entonces, Margaret prepara huevos duros y los tiñe con colorantes naturales o los envuelve con piel marrón de cebolla. A la mañana siguiente, Margaret esconde una mezcla de huevos de chocolate de gran calidad y los huevos duros coloreados en el jardín para que los niños que se hospeden en ese momento en el hotel puedan disfrutar de la tradicional búsqueda del huevo de pascua.

Cada mesa a la hora del desayuno tiene una cesta bellamente decorada completa con huevos de chocolate, huevos coloreados y conejitos Lindt, mientras que el brioche en forma de conejito se sitúa junto a los panes y bollería. Durante el desayuno, los huéspedes pueden participar en el juego de Pascua: cada persona coge un huevo duro de la cesta y lo aplasta contra el huevo de la persona que tiene sentada enfrente. El último en romper es el ganador (de hecho, ¡al final todos ganan porque después pueden disfrutar de los huevos sobre unas deliciosas tostadas!). Diversión para toda la familia y una tradición que continuará a través de las distintas generaciones de Cas Gasí.