WOMEN TO WATCH: Anfitriona, Margaret von Korff

IRSE de vacaciones a casa. Esto es lo que han conseguido Margaret von Korff y su familia en Cas Gasi, en el pueblo de Santa Gertrudis, en Ibiza, una antigua casa payesa de 1880 en la que el trato es siempre discreto, la cocina 100% eco- lógica y sus clases privadas de yoga una forma diferente de escaparse en la isla pitiusa. Su relación con Ibiza fue amor a primera vista.

Su marido, Luis Trigueros, y usted se mudaron a Ibiza en 1986. ¿Cómo se dieron cuenta de que esta era su isla?

En realidad, ya la conocíamos. Mi marido creció en Barcelona, pero nació aquí. Vivió toda aquella época de artistas, hippies e intelectuales. Esos interminables veranos, la sensación de libertad absoluta… Yo nací en Barcelona y conocí la isla durante un viaje escolar. Me cautivó. Volví, conocí a Luis y, después de varios años viajando, lo tuvimos claro: Ibiza era nuestro sitio. Yo soy muy internacional y aquí me encuentro a gusto.

¿Qué la hace diferente a todos los demás lugares en los que ha vivido?

Su diversidad, el espíritu creativo que prevalece y la calidad de vida que puedes tener.

Aquí, tanto usted como su marido han encontrado ‘su hogar’, según afirman. ¿Cómo se encuentra y cómo se crea ese sitio?

Creo que eso es algo que no puede decidirse de antemano. Para mí, todo sucede de una forma orgánica. Lo único que sabes es el entorno que quieres, y ahí sí que no había duda: queríamos un entorno natural. Compramos la finca de Cas Gasí hace casi treinta años, cuando nació mi hija, y fue amor a primera vista.

Y ¿qué debía tener Cas Gasí para convertirse en ese hogar familiar abierto al público?

No había ningún proyecto en concreto. Al principio, fue solo nuestra casa, pero cuando dejé mi actividad en Lufthansa, porque ya no me aportaba nada, me volqué en ese reto que llevaba tiempo pensando: aportar mi ‘granito de arena’ para conseguir un entorno más sostenible y convertirlo en un lugar de agricultura ecológica. Y, después de varios años, nos dimos cuenta de que cumplíamos con todos los requisitos para convertirnos en un sitio dedicado al agroturismo y queríamos compartirlo. ¡Nos lanzamos, sin más, a la aventura!

Un hotel boutique en el que alojarse como si lo hicieses en una casa familiar. ¿Cuál es su papel dentro de él? ¿Y dentro de su familia?

Francamente, la sensación constante es de recibir invitados. Soy como una ama de casa: limpio, ordeno, organizo, me ocupo de los detalles y me encargo de recibir a los huéspedes o a mi familia. Sí, el hotel y mi familia han ido siempre de la mano, forman parte el uno del otro, pero ¡la que se tiene que desdoblar muchas veces soy yo!

Es usted una entusiasta de la vida sostenible. ¿Es la sostenibilidad una nueva forma de lujo o un estilo de vida?

Sostenibilidad es algo a largo plazo. Es pensar en qué pasará dentro unos años y qué repercusión tendrá en el futuro lo que hacemos hoy. Es mantener equilibrada esa balanza de dar y tomar. El concepto del lujo, sin embargo, es algo personal. Para mí incluye la sostenibilidad, sí, pero también la ética, la calidad, la visión que tienes de la vida.

¿Cómo definiría el lujo sostenible?

Para mí, el lujo es ser independiente, hacer las cosas a mi manera. Y sostenible es hacerlo todo con respeto hacia nuestro entorno.

Su cocina es 100% ecológica. ¿Podría contarnos en qué productos se basa la mesa que prepara en Cas Gasi?

Siempre hay frutas y verduras de temporada y de nuestro cultivo ecológico, pescado salvaje de nuestras costas, carne de origen de alta calidad y, todo ello, siguiendo las recetas de la cocina mediterránea con opciones alternativas veganas, raw y sin gluten.

También es gran aficionada al arte. ¿Cómo es estéticamente Cas Gasí? ¿En qué se inspira?

Su carácter viene dado por sus líneas sobrias, con techos de sabina ibicenca, paredes gruesas y suelos de terracota artesanal. Los muebles vienen de mi casa familiar de Inglaterra o en Holanda, junto a otros que hemos recuperado aquí. Hemos conseguido un ambiente muy ecléctico, pero con esa sensación de ser un sitio muy vivido, en armonía.

Además de los artistas internacionales, ¿podría desvelarnos algún nombre?, fomenta el arte local. ¿Eso es también sostenibilidad?

Por supuesto. Andreas Gurski es un favorito, por ejemplo. Sus series fotográficas me encantan, su enfoque, su técnica, ese acercamiento. Y, a nivel local, nos gusta fomentar artistas como el escultor Monti o la pintora Linde Bialas. Lo que me interesa de ellos es que todos están relacionados de una forma u otra con Ibiza y conmigo, y ahí está el carácter sostenible de todo esto.

La discreción es otro de los puntos más alabados de su hogar. ¿Sus huéspedes llegan pidiendo desaparecer por unos días?

Cas Gasi es discreto, no porque fuese un objetivo concreto, sino porque tenemos un estilo de vida con perfil bajo. Y nuestros huéspedes comparten eso. A todos les gusta disfrutar de la paz que se respira en mi casa, sin perder de vista el glamour de las playas y de la fiesta a tan solo quince minutos de distancia.

Precisamente, Ibiza era conocida como el ‘paraíso mediterráneo de la fiesta y el descontrol’. Ahora, sin embargo, tiene esa doble cara. ¿Cómo cree que se consigue ese equilibrio?

Forma parte de la leyenda de Ibiza: vive y deja vivir. Y la esencia de lo que es se convirtió hace tiempo en su mensaje: ad libitum, ‘según te guste’. La gente viene a Ibiza a pasarlo bien, pero también a desconectar. Y lo pueden hacer bailando o relajándose.

Si pudiese hacernos una ruta de cinco lugares imprescindibles de la isla. ¿Cuáles serían?

El parque natural protegido de Ses Salines, la Torre del Pirata de Cala d’Hort al atardecer, la cala secreta de Atlantis, la plaza de nuestro pueblo Santa Gertrudis y el casco antiguo de Dalt Vila. O la isla de Espalmador, con su increíble playa y su agua. ¡Al final, han sido seis!